Parada en París

En una conferencia celebrada en París con los principales líderes del movimiento estudiantil chileno; la bella, encantadora y carismática Camila Vallejo, en una amplia disertación que verderamente le salió del alma; de mucho sentimiento y profundidad, dijo lo siguiente:

“[…] tenemos que cambiar los pilares fundamentales que estructuran nuestro modelo de desarrollo, basado en el beneficios de unos pocos y en dar privilegios a los bienes privados por sobre de los bienes públicos. Eso lo único que ha generado es la acumulación constante del capital financiero en unos pocos rentistas, no pudiendo redituar ningún tipo de beneficio a la mayoría de la sociedad […] No solamente tenemos que avanzar en una redistribución mejor de los recursos, sino que también en una mejor distribución de la productividad, y para que haya una real redistribución de la productividad, de que todos seamos capaces, no solamente en términos materiales sino que también en términos intelectuales, es que necesitamos una educación para todos que nos de ese capital para poder lograr eso[…] No producimos ese capital humano capaz de generar (a través de los recursos que tenemos) un producto con un nivel de competitividad ante el mercado, porque no tenemos ese capital para desarrollarlo. ¿Cómo lo conseguimos? ¡Educacando! ¡Con educación, educación, educación! De calidad para todos…”

Es interesante y muy notable como todos los líderes del movimiento estudiantil chileno están todos muy conscientes de que para progresar materialmente el país debe dejar el antiguo modelo basado en la minería y entrar en la “era del conocimiento,” porque el conocimientos es la base del desarrollo etc… y que por ello es tan importante la educación, que el problema con la educación en Chile es básicamente porque existen los ricos y que debe cambiarse un modelo de creación de riquezas basado en la competencia a un modelo basado en la cooperación, la democracia interna, la solidaridad, el humanismo, el amor…

Aclaremos algo. El movimiento estudiantil chileno es ampliamente anticapitalista. No son solo buscadores de justicia social, no son socialdemócratas, son socialistasdemócratas. No solo no creen en el capital, tampoco lo quieren,  son muy renuentes a todo lo que tenga que ver con ello. Ni siquiera tienen claro cual modelo de desarrollo socialista-democrático seguir. A muchos de ellos (especialmente a Camila) les agrada Hugo Chávez, porque es abierta y ampliamente confrontativo con el capital (al menos en la retórica), pero curiosamente a ninguno de ellos el modelo de Mujica en Uruguay (cerquita de ellos) les llama siquiera la atención.

Es muy lamentable que desconozcan cómo funciona verdadermante el proceso de creación, desarrollo y promoción de un producto. Realmente, muchos de los más importantes productos tecnológicos que poseemos hoy día fueron desarrollados por empresas que eran manejadas al capricho de sus fundadores.

Un modelo productivo cooperativista y solidario, en el que las decisiones de las empresas son tomadas colectivamente, es decir, donde todos los trabajadores tienen votos; sufre un problema fundamental, y es que las mayorías siempre tienden a eliminar los radicalismos; las ideas innovadoras y arriesgadas, son siempre rechazadas.

Decía Platón que ser portador de nuevas ideas era un trabajo solitario. (Pero solitario no solo en términos de capital humano, sino también en términos de capital financiero)

Es impresionante el saber que la máquina de vapor, el invento que fue la base de toda la revolución industrial y que ha permitido todo el progreso científico y tecnológico que poseemos hoy día, ya había sido concebida por Herón alrededor del año 50 de nuestra era en Alejandría, y no solo por este, sino también 200 años antes en la misma Alejandría por el inventor Ctesibus, quien se cree fue el primero que la concibió y de quien Herón basó o copió su diseño.  En aquellos años todavía estaba muy presente el Helenismo, Alejandría todavía era un gran centro económico, y el descubrimiento y experimentación científica estaban en su máxima expresión. Era como una era de la ilustración, de hecho, la era de la ilustración fue más bien un repetición del helenismo, redescubriendo y volviendo a plantear las mismas teorías que ya se habían planteado los helénicos. Sin embargo, aquella época que pudo ser una revolución industrial, y donde Roma o Alejandría hubieran podido ser la Londres del siglo XIX, se les escapó de las manos.

Cuenta la leyenda, que una vez el famoso inventor griego Herón de Alejandría, acudió donde su mecenas, el rey Filíades II, a mostrarle su nuevo invento, una máquina de vapor que podía elevar materiales a las alturas de los edificios o construcciones, a lo que Filíades le respondió: “Es un artefacto interesante Herón, pero para eso tengo esclavos, no lo necesito”. Luego Herón acudió donde un rey filósofo llamado Marxiano, que predicaba la igualdad y justicia social, y este le dijo: “pero yo no construyo grandes palacios ni templos Herón, en vez de eso, usamos los recursos para distribuirlos entre la comunidad, aquí todos vivimos modestamente y mi morada es pequeña y de madera. Lo siento, pero no hay lugar para extravagancias aquí”.

Increíblemente, pasarían unos mil años antes de que alguien volviera a retomar o redescubrir la idea, en el año 1125.

Se tienen registros de descripciones de máquinas de vapor en obras de los años 1551 en el imperio otomano, en 1606 en España y en 1629 en Italia.

Resaltamos la historia bien conocida y registrada de Edgard Somerset, el segundo marqués de Wocester, quien construyó una máquina de vapor para levantar agua hasta la gran torre del Castillo de Reglan en 1663. Fue la primera vez de la que se tuvo constancia real del uso extensivo de la fuerza del vapor aplicado para hacer un trabajo importante y útil.

Sin embargo, Somerset, al igual que todos los inventores de su época y épocas pasadas, era un lobo solitario; intelectualmente estaba solo, pero peor aun, financieramente. Somerset, quien en los inicios de su vida tenía una gran riqueza, perdió todo lo que tenía a causa de sus experimentos. Desacreditado, perdió su espíritu de inventor, abandonó el desarrollo de la maquina y murió en la pobreza quedándose sin nada de dinero y perdiendo incluso su propia casa.

El autor del siglo XIX y profesor de ingeniería mecánica, Robert Thurston, en su extensa y vastísima obra del año 1,895 (de 479 páginas), “A History of the Growth of the Steam Engine”, donde hizo una recolección y explicación del funcionamiento, mecánica y desarrollo de cada uno de los artefactos de vapor que se habían concebido hasta la fecha,  escribió al respecto de la invención de Somerset: “La máquina de Somerset  había tomado una forma que la había hecho de valor inconcebible para el mundo. En un tiempo en donde no había medios más eficientes de sacar el agua en las minas que no sean la de la fuerza de los caballos; pero la gente no fueron lo suficientemente inteligente para avalar ellos mismos la gran bendición, algo que Somerset les había tratado de inculcar con toda la persistencia y seriedad que caracteriza a todo verdadero inventor”. -página 48-

Incluso Robert Hooke, el que observó y describió por primera vez una célula con un microscopio, dijo sobre la máquina de Somerset: “una de las falacias de la moción perpetua”.

Thurston escribió que:  “La máquina descrita por Herón es un dispositivo ingenioso y contiene todos los elementos de la máquina del marqués de Wocester, con el único y vital defecto de que el fluido de expansión es aire en vez de vapor.” -página 30-. “Es sorprendente que desde los tiempos de Herón, no encontremos ninguna evidencia de aplicación (de su máquina) para propósitos prácticos durante muchos siglos” -página 33-.

La máquina de vapor todavía tenía que esperar. Su momento de gloria lo alcanzaría finalmente en 1776 gracias a otro lobo solitario, James Watt, quien desde su infancia siempre se le reconoció por su gran ingenio, pero que nunca pudo asistir a la escuela debido a que sufría de enfermedades crónicas. Igualito que Somerset, Watt era de una familia prestigiosa y acaudalada. Su abuelo era un destacado académico y Watt siempre tuvo el tiempo y los recursos para dedicarlo ociosamente al autodescubrimiento y la experimentación.

Watt estaba fascinado con la idea de poder controlar la fuerza del vapor y utilizarlo en cada departamento de la industria. Dedicó todas sus energías y espíritu a ello. Pero para 1765 Watt estaba quebrado y en la pobreza, y había tomado prestado altas sumas a muchos amigos y familiares. Watt tuvo que abandonar el desarrollo de su invento y buscarse par de empleos para poder proveer de sustento a su familia. Pero algo muy particular le pasó después a James Watt que rompió toda una cadena de dejabus y estancamiento de casi 2 mil años en la historia de la máquina de vapor.

En 1767, John Roebuck, asumió todas las deudas de Watt y accedió a proveerle  recursos para proseguir con sus experimentos, con la condición de que Watt renunciara a dos tercios de las posibles ganancias por la patente “para compensar el riesgo que había corrido”. Un año más tarde, Watt conseguiría también recursos de Matthew Boulton, un destacado y hábil emprendedor, a cambio de participación en las ganancias.

En un momento de agonía, mientras Watt estaba estancado de ideas para resolver las imperfecciones de su máquina, y preocupado seriamente por las enormes pérdidas que podrían sufrir sus gestores financieros, escribió en una carta a ellos: “De todas las cosas en la vida, no hay cosa más estúpida que el estar inventando.”

Al igual que Herón, James Watt vivía en una sociedad que era potencia mundial y con una clase social privilegiada que se dedicaba bastante al ocio y que vivía en la abundancia y el exceso, y por lo tanto era una época de mucho descubrimiento. Pero en Inglaterra estaba sucediendo un fenómeno económico social totalmente nuevo.

No es de extrañar, no es coincidencia, que en el mismo lugar (a tan solo unos pocos kilómetros) y al mismo tiempo (en el mismo mes y en el mismo año) de que James Watt instalara la primera verdadera máquina de vapor, para sacar agua en las inundadas minas de Tipton, en marzo de 1776, Adam Smith (en ese mismo mes) publicara su obra: “la riqueza de las naciones” (seguramente sin haber nunca oído hablar de la máquina de vapor) la cual tan solo era básicamente una descripción de todos los nuevos fenómenos económicos que se estaban presenciando en Inglaterra y en los países bajos, y declaró la validez de la “libre e ilimitada acumulación de las riquezas”, describiendo una economía donde los capitales se asociaban libremente para tomar riesgos y obtener beneficios, donde se tomaban participaciones por acciones, etc., y que esta debería ser la sociedad ideal y que sería la más exitosa.  Por primera vez en la historia, los científicos locos y solitarios ya no estaban al menos financieramente solos.

Pero el triunfo del capitalismo no se limitaría solo a la misma máquina de vapor desarrollada por Watt, sino que también, para las demás aplicaciones que se le dieron: con la aplicación de la máquina a la industria textil, luego a las locomotoras, a los barcos, a los carros, a las turbinas de aviones, etc., Incluso si Herón hubiera fabricado una maquina idéntica a la de Watt, nadie hubiera encontrado aplicaciones de la maquina a las industrias, puesto que se necesita de un sistema económico que propicie altamente la toma de decisiones arriesgadas y costosas.

Si tienes una idea o iniciativa que es realmente buena, solo uno de cada 50 o 100 personas reconocerán el verdadero valor o potencial, aunque los más usual es que realmente solo tu conozcas (o creas que conozcas) el verdadero potencial y solo tu (y con suerte dos o 3 más te apoyarán) tendrán la impetuosidad de llevarse todo por delante con la idea, así como lo hicieron James Watts, Edison, Henry Ford, Steve Jobs, entre otros, que lo apostaron literal, absolutamente y sin exagerar, TODO LO QUE TENIAN y no solo su status económico, sino también hasta su credibilidad social. De ahí la importancia de la libre empresa por sobre la colectivización de las decisiones. 

En un mundo no-capitalista no hay cabida para aventuras como estas. El capitalista salvaje es el que el invierte el dinero para ganar mucho, tomando el riesgo de perderlo todo; en cambio, el dinero comunitario no puede invertirse en algo así.

Si creen que la historia de Herón de Alejandría es tonta, vean ustedes lo que opinó Nikita Kruschev sobre la lavadora, cuando Nixon se la mostró en una exposición internacional, en 1959. Dijo que era: “interesante pero no necesaria en la vida”, y preguntó satíricamente si había una máquina que “ponga la comida en la boca y la empuje hacia abajo”. Véase La opinión de Kruschev sobre las lavadoras

Si ustedes creen que la historia Somerset y Smith es tonta, lean ustedes algunas de las más interesantísimas anécdotas sobre los fundadores de la compañía Apple, quienes fueron los precursores de las computadoras personales, del sistema de interfaz gráfico (como el windows), del Mouse y de las computadoras portátiles.

Por qué creo en el capitalismo y que EUA es el mejor país del mundo por mucho

O conozcan la historia de la economista Cher Wang, quien fundó HTC en 1997 en Taiwán, fabricando muy caprichosamente uno de los primeros smartphones del mundo. Hoy día HTC es el quinto mayor vendedor de smartphones del mundo, solo por detrás de Nokia (finlandesa), Apple, RIM (canadiense) y Samsung (surcoreana) y en el tercer trimestre de 2011 el HTC EVO 4G fue el tercer celular más vendido en EUA, solo detrás del Apple IPhone 3GS y el Apple IPhone 4.

Cher Wang, también había sido cofundadora de VIA Technologies en 1987 (fabricantes de chipset de motherboards y de memory cards) junto a su esposo, Wen Chi Chen, un ingeniero eléctrico y ex empleado de Intel.

¿Cómo pudo Wang formar todos estos imperios? Simple, su padre era el segundo hombre más rico de Taiwán. No le faltaba capital para desarrollar sus ideas.

Se necesitan de hábiles dirigentes con olfato y visión empresarial, y que tengan el poder para dirigir eficientemente a los colectivos para alcanzar sus objetivos. Los trabajadores de una empresa optarían siempre por tomar las decisiones más fáciles o cómodas.

Steve Jobs no inventó el sistema de interfaz gráfico, ni el mouse. Lo tomó de Xerox, una compañía bastante grande, con miles de ingenieros. Pero esa misma naturaleza de la compañía le impedía desarrollar y promocionar unos productos que ellos mismos habían desarrollado. Jobs tomó ambos productos y los desarrolló y promocionó caprichosamente asumiendo grandes riesgos y grandes perdidas iniciales para su propia compañía y muchos dolores de cabeza para el. Pero Steve Jobs también prevaleció ante IBM, otra compañía bastante grande, con miles de ingenieros, y amplia experiencia en computadoras, que terminaron finalmente abandonando el negocio de computadoras personales y siguieron dedicándose solo al desarrollo de grandes computadoras para centros de investigación y universidades.

Ahora bien, es cierto que hay muchísimo capital humano y financiero acumulado en California (por razones históricas) que nos pone en trabas y desventajas, pero Taiwán es un ejemplo de que sí se puede. (Aunque así como la acumulación dentro de los países no es mala, tampoco se puede decir que la acumulación de capital fincanciero y humano a nivel global, como en Silicon Valley, sea netamente malo).

Los taiwaneses no han perdido el tiempo hablando disparates antiimperialistas contra EUA, Japón o Surcorea, sino que se han imbuido en la competencia global y le han quitado una buena parte del mercado tecnológico a EUA y haciendo así el mundo más igualitario. Han enfrentado valientemente al imperio en su mismo juego. Esa es la clave del desarrollo.

Steve Chen, uno de los 3 fundadores de youtube era taiwanés; también Jerry Yang, uno de los dos fundadores de Yahoo. Aunque ambos nacieron en su patria pero se criaron en Estados Unidos, recordemos que los taiwaneses son chinos burgueses clasistas de formación altamente capitalista que se trasladaron allí cuando los gringos independizaron la isla del continente.

Si todos tuviéramos ese espíritu emprendedor y competitivo de los taiwanenses, entonces el mundo fuera más igualitario. No seria un mundo muy igualitario y todavía EUA nos llevaría mucha ventaja, pero seria un mundo menos desigual. Taiwán no tiene los 50 mil dólares per capita de EUA, pero tiene unos modestos 30 mil contra los 16 mil de Argentina, Chile y México.

Si ustedes son de los que creen que la economía global es como un juego de suma cero, donde la riqueza de unos solo puede ser producto de la pobreza de otros, entonces les dejo mi artículo: “Son la pobreza y explotación inherentes al capitalismo

Díganme que invento útil nos legó la unión soviética que haya mejorado nuestras vidas. A pesar de haber tenido un gran capital humano, con muchas potencialidades, demostradas en su industria espacial, desde que abandonaron la vanidad colectiva de la carrera espacial, ahí mismo termino su progreso tecnológico. En cambio EUA también abandonó la carrera espacial (hace casi 40 años que nadie va a la luna) pero permitió las extravagancias y superfluidad de sus individuos que produjeron toda la tecnología que ha mejorado muestras vidas.

Antes de 1776 la necesidad era la madre de todas las invenciones, pero ahora es la vanidad. La necesidad todavía sigue latente ahí detrás de algunas invenciones, pero lo que prima ahora es el exceso detrás de todas las innovaciones tecnológicas.

Esto ha sido un cambio totalmente radical. Creamos tecnología ya no para subsistir, sino para mejorar, facilitar y hacer mas placenteras nuestras vidas muchísimo más allá de nuestras necesidades.

Hace tan solo 200 años había mil millones de habitantes en nuestro planeta, y el 99 % de la población solo tenía lo que necesitaba para subsistir, y se planteaba que el crecimiento de la población era insostenible bajo cualquier sistema económico. Ahora hay 7 mil millones y al menos la mitad tiene cosas más allá de lo mínimo necesario para sobrevivir. Los pobres tienen ahora televisión por cable (por antena de windtelecom o por satélite de Claro), tienen lavadoras, celulares, motores y hasta es posible ya también que una familia de clase baja pueda comprarse una desktop usada (pero aun asi muy eficientes) a 4 o 5 mil pesos con monitor, teclado, financiamiento y todo, o sino van a un cybercafe a 15 pesos la media hora.

¿Están seguros de que queremos cambiar los pilares fundamentales de nuestro modelo de desarrollo? Cuando piensen esto, recuerden que si no hubiera sido gracias a los capitalistas salvajes, ambiciosos, codiciosos y avariciosos, no tuviéramos hoy en día las lavadoras, celulares, computadoras, inventos que una vez fueron considerados como una extravagancia de la clase alta e innecesarios. (Las muy famosas Apple II, dependiendo de la capacidad, tenían un valor de entre 1200 y 2600 dólares cada una, equivalentes a 2724 y 5900 dólares de hoy respectivamente. Las primeras portátiles de Apple, costaban 6,500 dólares u 11,822 dólares de hoy y el primer celular comercial de la historia, de Motorola, el Dynatac8000x, costaba 3,995 dólares la unidad (8,724 dólares de hoy).

Cuando nos referimos a justicia social, y nos enfrentamos a la disyuntiva entre generar más riquezas o disminuir la desigualdad, ¿están seguros que queremos llegar a tal extremo del eliminar a los capitalistas? ¿Están seguros de no querer las multinacionales que nos proporcionan nuestras netbooks a tan solo 12 mil pesitos (312 dólares)?

¿Están seguros de que quieren volver al siglo XVIII (a la época anterior a la maquina de vapor)? ¿Están seguros de querer cambiar al modelo que ha logrado abastecer a 7 mil millones de habitantes?

He aquí el gran problema en el pensamiento de fondo de los estudiantes chilenos. En vez de procurar por un proceso de transformación de la consciencia de la oligarquía chilena, para hacerla mas competitiva e innovadora, pero también comprometida con el bienestar común; lo que quieren es confrontarla con todo, como que no deberían existir, que no tienen derecho a existir, que debe ser eliminada, pero si la eliminan, ¿cómo entonces podrá Chile entrar en la era del conocimiento y de creación de nuevas tecnologías?

 

Algunas referencias:

A History of the Growth of the Steam Engine. Libro pdf página 30-33 Herón, 47-48 Somerset y 115-117 Watt.

Biografía de Somerset

Conferencia con los líderes estudiantiles en París, a partir del minuto 23 el extracto de Camila.

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