Los verdaderos culpables del prolongamiento de la agonía en España y Grecia

Lo que ha matado a España no ha sido la política de austeridad, sino la mala evaluación y saneamiento de sus bancos. España debió haber recibido el rescate bancario en 2008 no en 2012. Si lo hubiera hecho así, ya hubiera superado su crisis. Lo ideal para cualquier país en crisis económica es que su gobierno mantenga el nivel de gastos para no ser otro factor más de desequilibrio en la economía, pero si España no hubiera aplicado medidas de austeridad, los intereses anuales que paga por su deuda hubieran llegado a la estratosfera, debido a que el mercado estaba muy renuente a seguir financiando la deuda española. En Estados Unidos fue posible no solo mantener el nivel de gastos, sino también aumentarlo considerablemente durante mucho tiempo (estímulos). Pero Estados Unidos sí tenía la capacidad para ello debido a que los inversores de todo el mundo corrían a prestarle a su gobierno y a intereses bajísimos. Siempre y cuando un país tenga niveles de deuda sostenibles, es válido aumentar el nivel de gastos para paliar los efectos de una crisis económica. Ahora bien, los estímulos fiscales no son necesarios e indispensables para detener la caída en espiral de la economía, de hecho ni siquiera son estos los que la frenan, sí lo es y lo hace la resolución directa de los problemas estructurales de la economía, como el saneamiento de los bancos (mediante medidas fiscales y monetarias, como el TARP y el Q1). Ver tema: ¿Cómo se frena la caída en espiral de una economía?

Grecia es otro país que lamentablemente no se le puede pedir estímulos fiscales. Excesivamente endeudado, no tiene ninguna capacidad de pago. De hecho, los acreedores de Grecia tuvieron que aceptar un quita del 50 % de la deuda. Pero en Grecia tampoco ha sido la austeridad la que la ha matado, sino la incertidumbre.

En Grecia, debido al temor de los ciudadanos de que el gobierno convirtiera en dracmas los euros de sus cuentas bancarias, realizaron masivos retiros y guardaron sus euros debajo del colchón o llevados a cuentas bancarias del extranjero. Entre 2009 y 2012 los griegos retiraron de los bancos 80 mil millones de euros en un país de solo 10 millones de habitantes. En un solo día, el 14 de mayo de 2012, retiraron 800 millones de euros. Si los griegos no hubiesen temido que su país abandonaría el Euro nada hubiese pasado.

Lo que ha hundido la economía griega no ha sido la austeridad en sí misma, sino la enorme incertidumbre y estrés financiero, la incapacidad para formar un gobierno, la ambivalencia política. Si Grecia no hubiese tenido un sistema parlamentario y hubiese tenido líderes más decididos y una clase política menos antagónica, ya hubiese salido de la crisis. Los sistemas parlamentarios proporcionales hacen imposible la gobernabilidad en tiempos difíciles o en sociedades fragmentadas. No hay acuerdo para nada y el gobierno se disuelve sin cumplir el plazo estipulado. No hay cosa que socave más a una economía que la ambivalencia política y eso es lo que tuvo Grecia durante 4 largos años.

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